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La utilización de un lenguaje estandarizado común ha sido una de las aspiraciones esenciales para la normalización de la práctica enfermera a lo largo de las últimas décadas.
Las taxonomías enfermeras, sistemas de clasificación e identificación de términos para conseguir esta normalización, se han convertido en las herramientas para la aplicación práctica del Proceso de Atención de Enfermería en nuestro quehacer diario.
Las tres taxonomías adoptadas por el conjunto de nuestra profesión comprenden:
- La clasificación de diagnósticos enfermeros. Publicada periódicamente por la Asociación Norteamericana de Diagnósticos de Enfermería (NANDA). En constante revisión, las diversas asociaciones nacionales o los profesionales de forma particular pueden proponer adiciones y modificaciones en la misma. Su equivalente español es la Asociación Española de Nomenclatura, Taxonomía y Diagnóstico de Enfermería (AENTDE). Puede definirse un Diagnóstico Enfermero como "un juicio clínico sobre un individuo, familia o comunidad a problemas de salud reales o potenciales o a procesos vitales, siendo la base para la elección de intervenciones para lograr los resultados de los que la enfermera es responsable".
- La clasificación de resultados de enfermería (CRE o NOC, del inglés Nursing Outcomes Classification). Desarrollada por el centro para la clasificación de enfermería y la efectividad clínica del Colegio de Enfermería de la Universidad de Iowa en 1995, en sus diversas ediciones normaliza la elección de resultados definidos como "estados, comportamientos o percepciones del individuo, familia o comunidad, que se miden de forma continua durante el proceso de atención de enfermería y que pueden atribuirse a la acción de las intervenciones de enfermería".
- La clasificación de intervenciones de enfermería (CIE o NIC, del inglés Nursing Interventions Classifications). Desarrollada como la anterior en la Universidad de Iowa, normaliza dichas intervenciones, entendidas como "todo tratamiento basado en el conocimiento y el juicio clínico que lleva a cabo un profesional de enfermería para obtener resultados sobre el paciente".
El uso generalizado y sistematizado de estas clasificaciones mejora la práctica enfermera en la medida en que se integran en el proceso de atención de enfermería. De esta manera se unifican criterios, se evita la variabilidad clínica y mejora la comunicación de la información sobre los cuidados entre el equipo que atiende a un paciente, haciendo posible la continuidad de los mismos y estandarizando sus criterios de calidad.
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